Protección de acuíferos

Introducción

Existen distintos tipos de acuíferos, variando la composición geológica de sus formaciones. También se los distingue entre acuíferos libres y acuíferos confinados, según tengan o no conexión con la superficie. Cuando son poco profundos, el agua es renovada con más frecuencia de modo que su antigüedad puede variar entre semanas o algunos años. Por su parte, en los más profundos la circulación es muy lenta, y el agua que lo conforma puede tener decenas de miles de años.

Pero, ¿cómo se forma un acuífero? Las aguas subterráneas se forman a partir del agua que desde la superficie de la tierra se va filtrando a través de formaciones porosas y permeables. Empujada por la fuerza de la gravedad fluye hacia abajo hasta que se topa con una zona impermeable, entonces o bien fluye en otra dirección o se acumula allí. Cuando el agua se acumula va ocupando los espacios vacíos de las formaciones (poros) hasta llenarlos. Lo que denominamos acuíferos es justamente la zona saturada de agua.

El agua subterránea representa una fracción importante de la masa de agua presente en los continentes. Esta se aloja en los acuíferos bajo la superficie de la Tierra. El volumen del agua subterránea es mucho más importante que la masa de agua retenida en lagos o circulante, y aunque menor al de los mayores glaciares, las masas más extensas pueden alcanzar millones de km² (como el acuífero guaraní). El agua del subsuelo es un recurso importante y de este se abastece a una tercera parte de la población mundial, aunque es dificultosa su gestión, por su sensibilidad a la contaminación y a la sobreexplotación.

La contaminación del agua subterránea puede permanecer por largos períodos de tiempo. Esto se debe a la baja tasa de renovación y largo tiempo de residencia, ya que al agua subterránea no pueden aplicarse le fácilmente procesos artificiales de depuración como los que se pueden aplicar a los depósitos superficiales, por su difícil acceso.

La adecuada conservación de los acuíferos es esencial para la humanidad, ya que ella depende en gran medida del agua subterránea. De ellos proviene el 70% del agua utilizada en la Unión Europea. En zonas áridas y semiáridas como Arabia Saudita y Malta los acuíferos proveen el 100% del agua que se utiliza!

Distribución del agua en la Naturaleza

La mayor parte del agua que existe en la Naturaleza, el 97.5%, es agua salada almacenada en los océanos y algunos lagos. Sólo el 2.5% restante es agua dulce que se encuentra almacenada en las rocas, en casquetes polares y glaciares, ríos, lagos, biomasa, y atmósfera en forma de vapor.

El agua dulce en la hidrósfera se reparte de la siguiente manera (Shiklomanov, 1997):

Glaciares y casquetes polares > 68.7%
Aguas subterráneas dulces > 30,1%
Lagos de agua dulce > 0.26%
Ríos > 0.006%
Biomasa > 0.003%
Vapor en la atmósfera > 0.04%
Ciénagas y suelo > 0.891%

 

Más información

Compartimos información útil sobre el cuidado de acuíferos en los siguientes enlaces:

Guía Para La Protección De Las Aguas Subterráneas

Protección de Aguas Subterráneas – Estrategias